TRES GALLOS PARA ESCULAPIO

Nacho GolEn busca de un nuevo título.

River fue práctico para vencer 3-0 a Deportivo Morón y acceder a la final, donde lo espera Atlético Tucumán. El sueño del bicampeonato en la Copa Argentina se encuentra a tan solo noventa minutos.

La semana más espantosa del año debía quedar atrás como sea, sobre todo porque este partido era la llave hacia otra final copera. En apenas cinco minutos llegó la primera clara a través de Ignacio Scocco y un tiro libre que se fue besando el primer palo. La respuesta del Gallo derivó en una genial atajada de Germán Lux tras un sorpresivo remate de Rodrigo Díaz que se metía en el ángulo. La noche se ponía linda y los amantes del fútbol comenzaban a preparar la garganta. El Millonario era más e Ignacio Fernández probó desde media distancia pero encontró bien ubicado a Julio Salva, que no otorgó ningún rebote. Las picas empezaron cerca del área de Morón con Ignacio Scocco y Emiliano Mayola, situación en la que el defensor lanzó un puñetazo que Mauro Vigliano no observó. El goleador se desquitó en la siguiente y ambos fueron amonestados.

En lo que a viveza respecta, los alcanzapelotas pusieron nervioso a Marcelo Gallardo, en pleno reclamo para que el juego no se demorara demasiado como le convenía a los dirigidos por Walter Otta. Leonardo Ponzio se sumó a la petición mediante gritos desenfrenados que pusieron la casa en orden. Prosiguió el match con River volcado en ataque y esta vez fue Nicolás De La Cruz el que se perdió la apertura del marcador: cabezazo frontal que se fue arriba del travesaño. La justicia divina existe y se comprobó cuando Ignacio Fernández empujó, en posición dudosa, un buscapié de Gonzalo Martínez. El equipo del Muñeco era más y abrió la cuenta con polémica más allá del merecimiento. Una inteligente decisión de Nicolás De La Cruz desencadenó en la conversión de Jonatan Maidana, atento en el horizontal más lejano. Se esfumó el primer acto en medio de un revoltoso clima, unos festejando en silencio y los otros en llamas contra el juez.

Un tercio del segundo tiempo se basó en prácticamente lo mismo: la Banda a cargo de la tenencia frente a una víctima rendida, a merced del destino. Tal fue la tranquilidad que Javier Pinola se adelantó unos metros en varias oportunidades y hasta participó del tramo final de las jugadas. Con Ariel Rojas, Tomás Andrade y Rafael Borré en cancha, River apaciguó los ánimos en busca de cerrar la historia. Y fue así: el colombiano aprovechó una perfecta habilitación para abrir el pie y desatar el festejo final. Clasificación al duelo decisivo frente a Atlético Tucumán.