EN DEFENSA DE LA CORONA

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Cumplió sin brillar y aspira al bicampeonato.

En una tarde de inspiración, River no jugó bien pero fue efectivo para vencer 3-0 a Defensa y Justicia con doblete de Ignacio Scocco y el restante de Exequiel Palacios. En Cuartos de final de la Copa Argentina jugará contra Belgrano o Atlanta.

Frenético arranque con el Halcón sobrevolando el arco de Germán Lux pero sin la serenidad necesaria para acertar bajo los tres palos. River corría demasiado en el medio, no hacía pie y la fórmula solamente estaba en el atrevimiento de Nicolás De La Cruz, ágil para zafar de la marca y llevar peligro al arco rival. En una de esas corridas logró conseguir un penal que Ignacio Scocco canjeó por gol para golpear contundentemente a Defensa, que hasta el momento había tenido las más claras en los pies de Fernando Márquez. No pasaron dos minutos más hasta que Rafael Borré asistió a su compañero de ataque y Nacho se encargó de girar y mandarla adentro. Doblete monstruoso en un abrir y cerrar de ojos.

En el manejo de la pelota estaba pareja la historia pero la efectividad hizo lo suyo con comodidad. Gonzalo Castellani de un lado y Ariel Rojas del otro, los conductores encargados de darle juego al espectáculo. Las subidas de Rafael Delgado para asociarse con Fabián Bordagaray, por izquierda, complicaron al Millonario que de todos modos se las ingenió para continuar avasallando. El punto culmine fue cuando Nicolás De La Cruz recibió un planchazo que lo dejó con inconvenientes para caminar y fue reemplazado por Exequiel Palacios. El que estaba intratable era Ignacio Scocco que casi conviEnerte el tercero con una definición suave ante la desesperada salida de Gabriel Arias, finalmente Hugo Jerez Silva sacó en la línea. A tono con el entusiasmo de los hinchas, el equipo se fue al descanso con la tranquilidad de haber hallado una diferencia acorde a las expectativas.

Desde la proyección de Marcelo Saracchi, el Muñeco intentó sumar una opción más en ataque con la idea de que Defensa no se avanzara más metros. Por la otra banda ocurrió lo mismo con Carlos Auzqui, discontinuo pero inteligente para soltarse y buscar espacios. De contraataque fue cuando agarraron mal parado a Leonardo Ponzio y el que apagó los incendios fue Jonatan Maidana, con oficio para cerrar a tiempo. La pesadilla tuvo nombre y apellido: Ciro Rius como extremo por derecha, a espaldas de los laterales y en busca de un compañero que la empujara en el corazón del área. La confianza de River fue en ascenso, tuvo salida rápida a un toque y llegó con regularidad a la zona caliente, apenas le faltó un poco de frialdad antes de atolondrarse. El negocio del conjunto de Florencio Varela fue la velocidad con pelota dominada, algo a lo que los marcadores de punta no pudieron sostener.

El rendimiento de Rafael Borré como pivot fue excelente, no gravitó frente a los tres palos pero auxilió en la cobertura de huecos para abrir la cancha y ubicarse siempre en campo adversario. El control era totalmente de la Banda, no sufría pero tampoco generaba ocasiones para liquidarlo y enterrar las chances del Auriverde. Exequiel Palacios no había ingresado bien y Marcelo Gallardo optó por Tomás Andrade para juntarlos en la elaboración de oportunidades, pero el pibe de 18 años tuvo una frente a la valla y no la desaprovechó. Gol, emoción y festejo por dentro, no pudo gritarlo porque el llanto le ganó de mano. Y River volvió a ganar y sigue en carrera.