CON EL PITY EN LA BOCA

cronica

El Más Grande pisó fuerte en La Boca.

River se sobrepuso a la adversidad y demostró carácter para ganar 3-1 en la Bombonera. Los tantos fueron del Pity Martínez, Lucas Alario y Sebastián Driussi. ¡Silencio total!

Clima de fiesta para vivir una nueva edición del Superclásico más atrapante del mundo. Con un fuerte operativo policial, la cita era en el Estadio Alberto J. Armando para disputar el encuentro en el aniversario de la fatídica noche del pimienta-gate. Comenzó más certero Boca con la búsqueda constante de Darío Benedetto, flotante entre los centrales. De inmediato un dolor de cabeza para Napoleón ya que Milton Casco pidió el cambio por un fuerte traumatismo en la rodilla. Camilo Mayada a la cancha y a reinventar la fórmula del éxito.

Sin protagonismo, los delanteros del Millonario la pidieron por arriba para intentar limpiarle el juego a los volantes con llegada, tal es el caso de Gonzalo Martínez. Tras una aparición de Jorge Moreira por derecha, Sebastián Driussi envió un centro milimétrico para que el Pity empalmara una pelota preciosa. Lujo para el más desequilibrante del equipo, que ocho minutos habilitó a Lucas Alario para estirar la ventaja. El Xeneize era una confusión en la línea de fondo y su rival lo aprovechó.

Patricio Loustau inició un show de amonestaciones, unas más críticables que otras, con el firme objetivo de frenar la brusquedad. Ni Fernando Gago ni Rodrigo Bentancur podían darle su sello a la posesión, Pablo Pérez incómodo por la falta de participación y de allí el por qué de la inferioridad boquense. Con Ricardo Centurión afuera por lesión, Walter Bou se sumó al área. Salvo algunas escapadas de Frank Fabra, los ataques no fueron profundos como para desestabilizar la seguridad comandada por Jonatan Maidana. Antes de pitar el descanso, Fernando Gago halló el descuento con un tiro libre cómplice del uno riverplatense. En el instante previo le sancionaron mal un offside al Pity, que asistía para el tercero.

La segunda mitad prometía más emociones. Ahora fue el dueño de casa quien asumió el protagonismo con el deber de empatarlo. Darío Benedetto perdonó demasiado, erró debajo del arco y no fue el goleador que ameritaba la situación. El Más Grande contestó con el mano a mano letal del número 10 hasta que sintió un pinchazo y salió. Rodrigo Mora no fue lo mismo por aquel sector y Gino Peruzzi aprovechó para lastimar. Innumerables ocasiones con Cristian Pavón como asistidor, que afortunadamente culminaron en heroicas de Jonatan Maidana y Lucas Martínez Quarta.

De una corrida maratónica fue Carlos Auzqui el que la picó pero erró en el cálculo. Seguía con vida el Xeneize y tuvo la más clara de la tarde pero fue doble tapada de Augusto Batalla, primero a Darío Benedetto y luego a Walter Bou. Contestación temperamental que tuvo recompensa a poco del cierre: Carlos Auzqui recuperó en mitad de cancha y abrió para Sebastián Driussi, que se perfiló y liquidó de zurda. Triunfazo en tierras hostiles que permite soñar con arruinarles el sueño. Vamos por todo, Muñeco.