Candidato de ALTO VOLTAJE

Abrazo Moreira Driussi
9 de 9 con dos jugados de visitante.

En una nueva demostración de valentía, River se guardó tres puntos en la valija al vencer 2-1 a Emelec. El equipo de Napoleón es cosa seria.

De un imponente estadio, por cierto con un estado del campo muy pobre, debía salir un partido apasionante. La sorpresa llegó demasiado rápido para el Millonario, precisamente al minuto de juego. Marcos Mondaini recibió de espaldas al arco y la cedió para Ayrton Preciado, enganche y con suavidad al segundo palo. Atónitos los 1.000 hinchas que viajaron desde Argentina, deseosos de que la respuesta no tardara en llegar. La posesión era siempre del asfixiante local, no daba respiro pero el físico tiene un tope.

En ese momento fue cuando River emergió como el ave fénix y se adueñó de los momentos más emotivos. Apareció Ignacio Fernández para la creación junto a un Sebastián Driussi movedizo, sumados a la picardía de Ariel Rojas para resignar brillo a cambio de eficacia. Con ímpetu, llegaron las chances que Esteban Dreer neutralizó con bastante suerte. Solamente el fornido Marlon de Jesús significó una alarma a controlar discontinuamente.

Incluso hubo tiempo de quedarse con el grito ahogado. Un festejo anulado a Lucas Alario y otro a Marlon De Jesús, ambos correctamente por fuera de juego. Cuando las ganas de encontrar la igualdad se hicieron inaguantables, Jorge Moreira cruzó un derechazo y emparejó las cosas. Sobre el final, Milton Casco zafó de la expulsión al ejecutar un codazo sobre el rostro de Fernando Gaibor, que no protestó y eso salvó al lateral.

Muy caliente el complemento, patadas desleales y una terna arbitral cómplice que no se animó a sancionar con autoridad. Lucas Alario desperdició un mano a mano terrible luego de una asistencia bombeada del Pity; en vez de asistir a Sebastián Driussi, decidió pegarle mordido. Emelec se agigantó con el aliento de su gente y creció en velocidad, la diferencia la hizo en los largos metros que había para recorrer. Jonatan Maidana debió lidiar con todos los atacantes, su hombría le permitió sostener la defensa que lidera. Del otro lado, Camilo Mayada probó al arco y encontró la resistencia del uno ecuatoriano. Del rebote llegó la insistencia de Rodrigo Mora y el olfato invaluable de Lucas Alario, cabeza fría y adentro. Golazo para moldear el triunfo. Los instantes finales tuvieron a Augusto Batalla como héroe en múltiples ocasiones de riesgo, el juez pitó a favor de los Eléctricos y les dio un poco más de oxígeno.

No bastó para desequilibrar la mística de Napoleón. Tres unidades que valen oro para clasificar a Octavos de final.