GUSTAVO DE LUCA, DE RIVER A MALVINAS

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Cuando los sueños esperan en la trinchera.

Gustavo De Luca jugaba en la Reserva de River cuando tuvo que colgar los botines para ir a la Guerra de Malvinas, en 1982. La historia de un hombre que cambió la pelota por un fusil, pero nunca se dio por vencido en la búsqueda de su sueño futbolero.

La Guerra de Malvinas es una herida que probablemente nunca cicatrizará en la sociedad argentina. A la irreparable pérdida de 649 vidas, también se sumaron innumerables historias surcadas por el dolor y los sueños rotos. Gustavo De Luca era un pibe más de esos miles que, de un día para el otro, tuvieron que dejar todo de lado para ir a arriesgar su vida por un capricho, sin estar preparados y sin entender del todo lo que estaba sucediendo.

“A través del tiempo se va entendiendo más seriamente lo que realmente pasó. En ese momento, con 19 años, no estaba maduro como para sentir lo que realmente vivimos. Estábamos peleando en un lugar que no nos correspondía, no teníamos armamento ni vestimenta adecuada. Arriesgamos nuestras vidas por una cuestión política, eramos conscientes de que no nos correspondía”, ilustró De Luca en diálogo con River Instante, en un testimonio que eriza la piel.

Gustavo jugaba en la Reserva de River cuando recibió el llamado. Primero, el servicio militar. Luego, lamentablemente, el frente de batalla. “Hice dos años de Cuarta en el ’81 y el ’82. Después volví a jugar seis partidos en Reserva, donde compartí equipo con Gordillo, Messina, Tapia, Gorosito. En Primera estaban Luque y Ramón, después llegó Kempes. Nunca llegué a firmar mi contrato profesional con River”, explicó. Y agregó: “Si pudiera hablar conmigo a los 19 años, me diría que no vaya a Malvinas. Fuimos chicos damnificados. La Guerra nos sacó algo a todos, a mí la posibilidad de jugar en la Primera de River”.

Es sabido que Malvinas ha dejado graves secuelas en la mayoría de los combatientes, pero el delantero encontró su salvación: “Mi refugio cuando volví de la Guerra siempre fue el fútbol. No me creo un héroe, siento que yo pude salir adelante por amor propio y por amor al fútbol. Volví a ver a mis compañeros luego de 17 años y fue algo muy chocante, la mayoría no pudieron sobreponerse y se quedaron solamente en ser ex-combatientes. Hasta que arrancó la década del ’90 nos tuvieron escondidos debajo de una alfombra porque habíamos perdido”.

Increíblemente, luego de un breve paso por el fútbol argentino, fue Chile el país que acunó los sueños futboleros de Gustavo. “En Chile la gente me recibió muy bien. Solamente me trataban de amedrentar los del equipo rival, me gritaban cosas de Malvinas, pero eso me daba más motivación todavía. No se entiende que a veces se tome el fútbol, que es un juego, como si fuera una guerra”, contó De Luca sobre su experiencia en el país trasandino, donde lo apodaron ‘El goleador de Malvinas’.

Finalmente, el ex jugador aseguró que su decisión de buscar refugio en la pelota puede servirle a mucha gente en otras situaciones: “Siempre digo que el deporte es salud. Saca a los chicos de muchos problemas y es algo fundamental”. Y sobre su relación actual con el Millonario, acotó: “Yo no tengo resquemor con River por haberme dejado libre, quizás sí con la gente de ese momento. Me queda el mejor recuerdo del club, tuve muy buenos entrenadores y consejeros”.