BORRACHO PERO SIGUE

Mora festejo
Costó pero ganó.

En un partido vibrante que pudo ser adverso, River sacó a relucir su garra para vencer 2-1 a Godoy Cruz y dejarlo con las manos vacías.

Después del protocolar himno nacional, comenzó la acción en Mendoza. Ni lento ni perezoso, el Tomba tuvo la primera de la noche en los pies de Ángel González que no alcanzó a conectar de lleno. La reacción llegó inmediatamente con un aviso de Ignacio Fernández entrando por derecha, jugada que equilibró los papeles. Nicolás Sánchez apareció para ser una piedra en el zapato pero rápidamente se topó con Leonardo Ponzio, de sobria presencia en la contención.

A partir de allí creció la figura de Ariel Rojas como tiempista al potenciar a sus compañeros. Gonzalo Martínez se las ingenió para crear peligro sobre su sector y encender la alarma del dueño de casa, que contestó nuevamente con Javie Correa desviado. En la siguiente fue Lucas Alario el que halló el primer palo de Rodrigo Rey, sin embargo en la revancha se sacó las ganas con un toque sutil hacia el fondo de la red. Golazo que inició el Pity por el centro del ataque. Sebastián Driussi pudo haber ampliado tras un taco del Pipa pero llegó exigido y el uno tombino salvó.

En una de esas que solamente pasan por azar, Augusto Batalla no contuvo totalmente un remate de Javier Correa y sufrió el empate. El 10 de River seguía encendido en la creación, además de encontrar siempre a Milton Casco como opción de pase. Cambio de frente o cesión simple para continuar con la tenencia. El Muñeco lo disfrutaba en el banco y pedía más diversión para sus ojos.

El énfasis en las pelotas divididas no decreció en el complemento. Es más, la visita se encendió aún más con el color de su gente y puso al elenco de Lucas Bernardi contra las cuerdas. Juan Garro se enfocó en desestabilizar a Jonatan Maidana en el mano a mano pero lo notó imposible, ya en el segundo intento. De repente, la pesadilla de Marcelo Gallardo se acentuó con el show de Javier Correa al acecho. El delantero se hizo un festín con la defensa pero tuvo el pecado de perdonar dos veces en tres minutos, circunstancia que El Más Grande aprovechó.

Los cambios de Napoleón causaron polémica: Rodrigo Mora e Iván Alonso en reemplazo de Sebastián Driussi y Lucas Alario. Por suerte los uruguayos entraron bien y los resultados no tardaron en visibilizarse. La Pulga conectó un córner magnífico del Pity y desató la locura después de un año sin mojar, dato que merece mayor análisis. Minutos luego, su compatriota pifió lo que era el fin del sufrimiento porque Rodrigo Rey se agigantó. Tres puntos de oro que pudieron ser nada pero el fobal es así, te da y te quita. Firmes en la ilusión, estos hombres seguirán dando pelea.