SANTA BATALLA EN SAN JUAN

 batalla
Mora y Batalla fueron los héroes de la noche.

El agónico empate 1-1 en los noventa minutos derivó en la definición por penales, donde River triunfó 4-1 ante San Martín de San Juan y se alzó con la Copa BBVA Francés.
Demorado el inicio por proyectiles que tenían como objetivo a Augusto Batalla. Por suerte no pasó a mayores y el choque pudo comenzar en la húmeda noche sanjuanina, con mucho por observar y los flashes depositados en el regreso de Ariel Rojas. La movilidad de Ezequiel Montagna despertó la alerta en defensa, sobre todo por las arriesgadas salidas de Lucas Martínez Quarta. El local era más al adueñarse de las bandas, presionar bien arriba y generar el malestar de Marcello Gallardo y compañía. El fútbol de Ignacio Fernández aún estaba lejos de aparecer, ajeno a lo que ocurría con la falta de participación de sus compañeros.
Poco a poco había amagues de peligro, insinuaciones de fútbol… River se acomodó en cancha, Carlos Auzqui de recostó sobre la derecha y la tenencia llegó repentinamente. Apenas atacaba el Santo, que esperaba un descuido y la insistencia de buscar se transformó en desesperación por la falta de contacto. Cuando nada pasaba y el entretiempo se acercaba, Emanuel Dening definió de cachetada y abrió la cuenta. Otra vez a remarla desde abajo para un equipo que no consolida su idea ni logra dar el primer golpe.
Rostros de preocupación y un desafío de 15 minutos para el DT: despertar a sus dirigidos. En la primera acción de peligro, pelota parada de Sergio Sagarzazu y travesaño. Avisaba otra vez el dueño de casa. Lo lindo de este deporte es que te da pero también te quita, un acto divino de justicia. Si San Martín estaba cómodo, el codazo de Emanuel Dening sobre Arturo Mina emparejó las cosas. Doble amarilla, expulsión y a las duchas. En una ráfaga, centro del Chino y cabezazo de Rodrigo Mora al poste, para que luego Carlos Auzqui derribara una nube.
La pelota era toda del Más Grande, que capitalizó los carriles con los laterales pero el déficit en los centros fue abismal. Exequiel Palacios le dio frescura a la creación de oportunidades y Camilo Mayada otro ritmo al desborde. Prohibido omitir a Marcelo Larrondo en lo que debería ser su vuelta definitiva. Solamente las contras podían significar una amenaza para el arco Millonario pero el Santo se quedó sin aires en tres cuartos.
Parecía que nada nuevo iba a ocurrir, los intentos no iban de la mano con la efectividad. La única cabeza para ganar de arriba era la del ex Rosario Central, muy marcado y sin ritmo de competencia. El fastidio era evidente, ninguna chance neta de gol, una enormidad de imprecisiones y un rival que con poco se queda con el premio mayor. No está muerto quien pelea y el Millonario peleó. Jugada de Nacho y pase a la red de Mora. En los penales, Batalla (atajó dos), Ponzio, Larrondo y el delantero charrúa lo ganaron 4-1.