TRIUNFO ANÍMICO EN EL SUPERCLÁSICO

cronica

La primera copa del año para el Millo.

Con un segundo tiempo correcto, el Millonario venció 2-0 a Boca en una noche que tuvo seis expulsados. Sebastián Driussi y Arturo Mina, los goleadores en La Feliz.

Clima soñado: Mar del Plata, verano y Superclásico fueron sinónimos de una noche emocionante con una previa endulzada por la rivalidad entre ambos. Los condimentos no faltaron ya que Fernando Cavenaghi estuvo presente, sumado a que Lucas Alario no pudo jugar por una fatiga muscular. Comenzado el choque, el Xeneize se acomodó más rápido con Pablo Pérez suelto y con el arco de frente. Tal como era de esperar, las infracciones no tardaron en llegar y Néstor Pitana no dudó en aplicar el reglamento. Las equivocaciones defensivas desencadenaron en una chance inédita para Cristian Pavón, pero Augusto Batalla estuvo fenomenal en el achique.

La réplica llegó varios minutos después con un cabezazo de Rodrigo Mora tras un envío de Camilo Mayada. La seguridad de Axel Werner ahogó el grito y encendió el partido, a esta altura caliente por la pierna fuerte. Luís Olivera debió salir por un dolor en su rodilla derecha y le dejó su lugar a Gonzalo Montiel en el lateral. Fernando Gago tenía libertades y las aprovechó a medias, igual que Gonzalo Martínez por izquierda. Sin tanto juego pero con un esfuerzo demencial, la temperatura se sostuvo al compás de la hinchada. De yapa, Guillermo Barros Schellotto expulsado por una ferviente queja al juez de línea.

Al regresar del entretiempo hubo un confuso episodio que terminó con la expulsión de Marcelo Gallardo y el Mellizo restante. Lamentablemente, al juez se le fue la situación de las manos y no supo actuar con criterio al basarse en el reglamento. Ricardo Centurión seguía movedizo para asistir a Darío Benedetto, aunque del otro lado fue Ignacio Fernández quien se hizo cargo de la creación, incluso malogró una oportunidad irrepetible a pesar de darle con la inhábil. La insistencia tiene su premio y así fue: mala salida de Gino Peruzzi, robó Sebastián Driussi, pase a Gonzalo Martínez y mano de Cristian Insaurralde. Del penal nació la apertura de marcador gracias al goleador, el mismo que inició la jugada. Apenas un suspiro después, córner y testazo de Arturo Mina para desatar la locura total.

La confianza de River se elevó a las nubes y estuvo a tiro de ajusticiar a su víctima. De repente, Cristian Insaurralde le pegó una murra de atrás a Exequiel Palacios y se armó la candombe. Expulsados el defensor, Sebastián Driussi y Darío Benedetto pero faltó Ricardo Centurión, quien cobardemente le pegó a un adversario tirado en el suelo. Restaban escasos instantes y el resultado estaba puesto, inamovible, espectacular para entonar los resonantes cantitos. Brillante victoria en lo anímico para llegar a pleno a la Supercopa Argentina, el próximo fin de semana. Núñez está de fiesta.